Sobre este alojamiento
bastardo: Del fr. ant. bastart. 1. adj. Que degenera de su origen o naturaleza. Un viaje no empieza en la puerta de embarque, en el andén del tren, al subir al coche. Empieza en el momento en que empiezas a fantasear con iniciarlo. Cuando miras obsesivamente un punto en el mapa, mientras chateas en la web sobre un destino, consultas libros, guías, charlas con otros viajeros o autóctonos sobre ese lugar soñado, ya estás, en realidad, de camino. Se viaja por trabajo, por placer, solo o en compañía, para descubrir o para perderse, para conocerse mejor a uno mismo o para conectar con otras personas, para mirar diferentes culturas, diferentes formas de vida, diferentes maneras de mirar. También tiene contraindicaciones, claro. Porque como dijo Mark Twain, «Viajar es malo para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de miras». Si por la razón que sea tu camino pasa por Madrid, Bastardo es tu destino. No somos un hotel, no somos un bar, no somos un espacio de creación. Somos todo eso y algunas cosas más. Somos un punto de encuentro para visitantes y madrileños en el centro de la ciudad, entre Malasaña y Chueca. Sabemos que no hay dos viajes iguales. Por eso tenemos opciones que se adaptan a todas las necesidades y presupuestos: habitaciones privadas o compartidas, para quienes viajan solos, para parejas, para grupos, para tríos, para familias, con terraza… Siempre con un diseño exquisito y un cuidado especial por los pequeños detalles. Patti Smith, Luis Buñuel, Divine, Emiliano Zapata, Marie Curie, Confucio, Frida Kahlo… cada una de nuestras habitaciones rinde homenaje a personajes que se han salido del camino marcado, pioneros que han tenido la audacia de pensar y vivir de otra manera. Actitud bastarda. Hasta aquí las presentaciones. Ya tendremos tiempo de conocernos poco a poco. Bienvenido a Bastardo. Entra sin llamar.